La zarpa del oso

El mejor arranque de la historia de los Grizzlies no es producto de la casualidad. Sin hacer ruido los de Lionel Hollins llevan seis victorias seguidas y ya copan las alturas del Oeste junto a San Antonio Spurs. 

El tándem que conforman Marc Gasol&Zach Randolph continúa entre las mejores duplas interiores de la NBA. El de Sant-Boi está a un nivel altísimo. Probablemente sea el center más inteligente y completo de la liga, y no sería extraño que repitiera presencia en el AllStar. Su juego mejora automáticamente teniendo a Randolph al lado, y viceversa. Randolph parece cien por cien recuperado de la lesión de rodilla que sólo le dejó jugar 28 partidos de la última temporada regular y ha vuelto a su mejor versión. La versión que le convierte en un auténtico animal bajo los aros. Promedia 16’7 puntos y 14 rebotes por noche. Es el mejor reboteador de la competición, y sólo Kenneth Faried le supera en rechaces ofensivos.

Marc Gasol y Zach Randolph. El entendimiento es total.

Marc Gasol y Zach Randolph. El entendimiento es total.

La decisión de no traspasar a Rudy Gay ya se tomó hace mucho, y las consecuencias son sabidas. Gay sigue lanzando mucho a canasta, pero también hay que valorar los beneficios de tener ahí a un tío que anota 20 puntos cada noche. Los Playoffs de 2011 supusieron un punto de inflexión en su carrera. Maduró (o así lo parece), y ahora tira del carro de manera distinta, siendo más consciente de los intereses comunes.

Mike Conley sigue siendo un base en el que confiar. Ya hace tiempo que llegó a su tope, pero siempre te da un poco de todo, y es un buen defensor, además de tener un feeling extraordinario con Hollins. Junto a Tony Allen compone una línea exterior que atraganta a muchos. Ambos completan un quinteto inicial que es el mismo por tercera campaña consecutiva. La continuidad de sus hombres inicio es una de las más francas razones del éxito del conjunto de Tennessee.

Aterrizar a Memphis ha reconducido por completo las carreras de Quincy Pondexter (3er año en la liga) y de Marreese Speights (5º año). Speights ya se había hecho hueco el año pasado, y con un poco de trabajo está sacando 6’7 puntos y 5’3 rebotes por cita. Nada mal. Por su parte Pondexter, está conociendo este año lo que es ser un jugador trascendente. Promedia 7’4 puntos y 1’3 robos de balón en 21 minutos de juego. Su intensidad en la faceta defensiva está siendo clave para su equipo. Entre él y Wayne Ellington están haciendo que la marcha OJ Mayo no sea ningún drama. Ellington le clavó 25 puntos el domingo a los todopoderosos Heat, incluyendo una serie de 7 de 11 desde la línea de tres puntos.

Jerryd Bayless, que ha pasado por 4 equipos en 5 años de carrera, es otro que ha encajado a la perfección en el conjunto de Hollins. Bayless está sabiendo dar matices al puesto de ‘point-guard’ que ni Jeremy Pargo, ni ni siquiera Greivis Vásquez habían podido aportar a la segunda unidad. Promedia 7’3 puntos, 3 asistencias, 1’3 rebotes y un robo de balón en 15 minutos de juego. Y lo mejor es que su confianza va en línea ascendente.

El banquillo ha dado un paso adelante. Más allá de las variantes que aporta cada uno, tener a cuatro hombres (Speights, Pondexter, Ellington, Bayless) que puedan anotar con mediana regularidad desde la banca no es algo de lo que disponga cualquier equipo.

No obstante, el principal secreto de la buena racha de los de Tennessee ha sido la defensa. Los Grizzlies son a día de hoy el tercer equipo de la liga que más balones roba por partido (9’6) y el cuarto mejor en eficiencia defensiva. Lionel Hollins nunca fue un entrenador superdotado en lo plenamente baloncestístico, y eso se notó en los últimos Playoffs. Los atascos ofensivos y las sequías anotadoras se repitieron con frecuencia en aquella eliminatoria frente a Los Ángeles Clippers. Sin embargo, la gran virtud de Hollins está en la psicología, en la habilidad para saber tratar al jugador y la sorprendente facilidad para motivarlo. Todo esto se plasma en el juego sin balón, la defensa. La concentración defensiva de estos Grizzlies les hace robar balones, forzar errores, y en defintiva, les hace ganar partidos.

Estar en manos de Hollins es un privilegio. El mejor inicio de curso que habían conseguido los Grizzlies hasta el momento era un 4-1. Para ello hay que remontarse a noviembre del año 2000, cuando la franquicia apenas tenía 5 años. La cuestión es si doce años después, y con las zarpas ya desarrolladas, se puede llegar a tomar “los ositos” en serio. De momento, con un balance de 6-1, y habiéndose cenado a los últimos dos finalistas de la NBA en los últimos cuatro días, Memphis Grizzlies es una de las pocas alternativas al liderato de los eternos Spurs en el Oeste.

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