Draft 2012: 13 grandes inversiones

Este jueves a eso de las 1 de la madrugada da comienzo en el Prudential Center de Newark, en Nueva Jersey, la cuadraségimo sexta edición del Draft de la NBA, donde anualmente las 30 franquicias de la liga se reparten los derechos de los mayores promesas del baloncesto mundial. Marcado por la amenaza del lockout, que hizo a muchos pensarse bien el dar el salto, la del 2012, llega como la promoción con mayor potencial en muchos años, y posiblemente, veamos un impacto inmediato de los prospectos en la competición. A continuación, 13 chicos que, por lo que se habla en estos días pre-Draft, creo que pueden ser bastante trascendentes dentro de la liga en cuestión de unos años.

Anthony Davis (1993): Como la mayoría de los años, existe un gran favorito para ser el primero en pisar la tarima y darle la mano a Stern. Ese favorito es este año Davis. No hay nadie que piense que los Hornets vayan a dejar pasar a este fenómeno críado al sur de Chicago. Es rápido de pies, y tiene buen tiro, pero su principal cualidad es lo largo que es. Con 2’08 tiene una envergadura de 2’28 que le hace perfectamente capaz de alternar las posiciones de 4 y de 5. Eso no hace más que multiplicar sus recursos ofensivos, además de convertirle en un intimidador mortal, que tapona con una facilidad especial. El chico unicejo llega pletórico tras ser campeón de la NCAA (algo que ningún número 1 del Draft ha conseguido en los últimos 20 años) con Kentucky, además de ser el MVP de la Final Four. En Nueva Orleans tienen motivos de sobra para soñar con el muchacho que, según dicen, será el próximo Kevin Garnett. El cartel y las expectativas pueden quedarle grandes a un chaval de 19 años.

Thomas Robinson (1991): No son pocas las bocas que hablan de él como el próximo Rookie del Año. Hace año y medio la pérdida de su madre y sus abuelos en un par de meses le destrozó moralmente. Pero Robinson, con una fortaleza mental y una ética de trabajo envidiables, se ha rehecho para convertirse en uno de los mayores potenciales de este draft y uno de los mejores reboteadores del mismo, pese a sus escasos 2’06. Explosivo, tremendamente fuerte y con un tiro de media distancia bastante fiable, este power-forward procedente de los Jayhawks tiene un físico sobradamente preparado para triunfar en NBA. Su fantástica actuación en la March Madness ha hecho que suba posiciones, y su elección en el número 2 por Charlotte Bobcats es ya casi unánime. Debe mejorar en aguantar a rivales en el poste y los cambios de marcajes en pick&rolls.

Bradley Beal (1993): Otro freshman. El mejor jugador exterior de este draft. Escolta de perfil tirador, buen defensor (aunque todavía mejorable), gran variedad de recursos, buen juego con ambas manos, inteligente… En definitiva, un jugador muy completo y con gran entendimiento del juego. La mayoría de los ‘Mock drafts’ le colocan en el pick 3, lo que significa que los Wizards le regalarán a Wall un jugador más que útil para acompañarle en el ‘backourt’. Se le compara con grandes escoltas, pero parece que le falta algo de chispa, algo de velocidad, algo que sin duda va a tener que trabajar.

Harrison Barnes (1992): Alero procedente de la Universidad de North Carolina. Gran anotador con muchísima clase. Posee una suspensión sobervia, que no se corta al mostrar en momentos decisivos, cuando no tiene problemas en asumir responsabilidades. Bajo presión es magnífico. Además, excelente entrando a canasta: sabe utilizar su cuerpo y tiene grandes movimientos para anotar. Su fuerte constitución y sus 2’02 le ayudan a rebotear con frecuencia. Pese a todo, debe mejorar mucho su manejo de balón y ser más rápido penetrando. Suena con mucha fuerza para salir elegido en el número 4, y seguir renovando a los Cavaliers.

Michael Kidd-Gilchrist (1993): Compañero de Davis en Kentucky, ‘Gillie’ ha demostrado ser un jugador completísimo. Con un cuerpo perfecto para jugar en la NBA, ese gen ganador que tanto gusta a los entrenadores, gran reboteador, un alto conocimiento del juego y sobre todo una madurez defensiva impresionante. Es sin ninguna duda el mejor defensor de perímetro de este draft. De hecho, John Capilari le ha utilizado no en pocas ocasiones para marcar a la estrella rival. Su hándicap fundamental es el tiro. Sus pésimos porcentajes en el lanzamiento son los que han impedido a este versátil alero de 2’00 de altura estar más arriba en las predicciones. Seguramente acabará cayendo en los Kings, donde será titular con relativa facilidad, y puede ayudar al equipo a crecer.

Andre Drummond (1993): Empezó el año como el indiscutible número 1 de este draft, pero las lesiones y la repentina explosión de Anthony Davis le han dejado muy al margen. Al final, en todos los pronósticos está cayendo. Hasta ayer, era casi segura su elección por Portland Trail-Blazers, pero hoy aparece en el pick 7, adelantado por Damian Lillard. Incluso David Aldridge, probablemente el mayor gurú baloncestístico de EEUU, lo retrasa hasta la décimo sexta posición, como elección de los Rockets. Esto no deja de ser extraño al tratarse de un jugador tremendamente dominante en la pintura, y un intimidador brutal en la faceta defensiva. Un jugador que ya en el instituto tenía un cuerpo NBA. Sin embargo, en su único año en la NCAA, con Connecticut, ha demostrado ser un jugador inconsistente y con mucho por mejorar. Deberá trabajar mucho su juego de pies, su juego de espaldas al aro y los tiros libres, y aprender mucho, mucho, pues le falta conocimiento del juego. En conclusión, un chico muy joven, con un cuerpo privilegiado (2’11, 125 Kg) y con unas condiciones y un potencial que permiten soñar a los GMs. Eso sí, mucho que madurar para estar entre los grandes centers de la liga. Es complicado averiguar dónde acabará.

Damian Lillard (1990): A partir de estas posiciones es difícil apostar por elecciones seguras, pero Lillard ha sonado mucho hasta el momento para los Warriors, y desde ayer para los Blazers, que lo elegirían con el sexto pick. Se trata de un base de unas condiciones físicas extraordinarias. Rapídisimo en las transiciones y muy agresivo en las penetraciones, con una tendencia constante a atacar el aro. Muy del perfil de Russell Westbrook, con quien el propio Lillard se compara. Además con un gran tiro, Lillard es anotador brutal, capaz de promediar este año 24’5 pts por partido. Su capacidad defensiva y la falta de genes de playmaker son sus principales defectos.

Kendall Marshall (1991): El mejor base del Draft sin ningún tipo de duda. Sobervio. Con una inteligencia superior a la de la media, y una lectura del juego y una visión de pase privilegiadas, me parece muy raro que Marshall no esté más arriba en los pronósticos. Irrumpió casi desde que llegó en los Tar Heels de North Carolina sometiendo al equipo a su dirección. Como digo, es un pasador excepcional (promediar casi 10 asistencias por encuentro en NCAA no es nada, nada fácil), tanto que llegué a leer a un twittero veía en él al mejor pasador de los últimos 10 drafts. Con una buena mecánica, Marshall se convertirá en un tirador más que fiable en cuanto trabaje un poco el lanzamiento. Su único déficit son sus condiciones atléticas, bastantes normalitas, lo que le hace ser superado por bases más eléctricos, algo que en la NBA le puede costar caro, pero es salvable. La rotura de su muñeca derecha le impidió jugar la Madness con los Tar Heels, cosa que estos notaron mucho. Marshall tiene pinta de acabar en torno a la mitad de la primera ronda, pero el que se lo lleva ganará un base en condiciones con muchísimo futuro por delante.

Austin Rivers(1992): Para muchos el muchacho con más talento real del Draft. El hijo del grandísimo Doc Rivers llega a la NBA ansioso de gloria. A pesar de que no ha sido su año, Rivers ha liderado a los Blue Devils de Duke en anotación, demostrando lo bueno que puede llegar a ser en la ofensiva. Muy rápido, grandísimo manejo de balón, primer paso brutal y un tiro muy perfeccionado, Rivers destaca por su sangre fría de asesino en el clutch time. Debe madurar en la parcela defensiva, donde le cuesta concentrarse, y no abusar tanto del balón en ataque. Los Pistons estarían muy interesados en adquirir los derechos del fabuloso escolta en el pick 9, aunque también los Hornets, que poseen el pick 10, podrían elegirlo.

Tyler Zeller (1990): Hornets y Blazers piensan seriamente en este 7 pies procedente de North Carolina. Al igual que Leonard, Zeller es una apuesta segura si lo que necesitas es un center fiable. Listo, elegante, con gran juego de pies y un gancho excelente, capaz de correr cla pista y muy bueno a la hora de rebotear, este center ha ido creciendo año a año hasta completar su ciclo universitario con su mejor temporada. Tendrá que trabajar la musculatura y coger fuerza de cara a la NBA, pero será importante desde el primer momento.

Jeremy Lamb (1992): Gran escolta con buena ética de trabajo y sobre todo capacidad de adaptación. El año pasado, en su campaña de freshman, desde el banquillo, fue un grandísimo complemento para los Huskies en la consecución del título de NCAA. Será un gran jugador de rol, por lo que puede tener un impacto inmediato. Sus largos brazos, su habilidad para anotar, su velocidad, su dribbling y su tiro de media y larga distancia le hacen un jugador bastante completo, que cada año va mejorando aspectos nuevos. Además, su 1’96 le hace capaz de trasladarse a la posición de 3. Suena  para Hornets, Suns y Rockets justo tras los 10 primeros.

Meyers Leonard (1992): Con 2’15 este pívot blanco de la Universidad de Illinois dice tener como modelo a Pau Gasol. Posiblemente uno de los mejores físicos del Draft, ideal apra aquellos equipos que busquen un auténtico 7 pies. Bueno en el juego de espaldas, inteligente pasador, gran reboteador y fantástico en el tiro de media distancias teniendo en cuenta sus dimensiones. Debe trabajar aun así su defensa en el poste. Leonard ha ido escalando posiciones poco a poco hasta colarse en el lottery pick. Sobre el papel, intersaría a Pistons, Blazers, Rockets y Suns.

Jared Sullinger (1992): Extraño caso el suyo. Hace poco era un fijo entre los 7 ú 8 primeros picks, pero con el paso del tiempo está bajando posiciones a velocidad de vértigo. Hoy por hoy pocos mocks drafts le introducen entre los 15 primeros. Se trata de un fenómeno cerca del aro. Con un grandísimo juego de pies, y una habilidad excepcional para anotar en el poste bajo. Su año con Ohio State ha sido sobresaliente. Fuerte, genial en el contacto físico, gran finalizador, reboteador sobervio, buena muñeca, y sobre todo una pasión y una competitividad sorprendentes. Pero su principal hándicap, y lo que le está haciendo bajar posiciones en las predicciones (además de sus problemas de espalda) es su altura. La NBA es físicamente mucho más exigente que la NCAA, y un chico de 2’05 puede tener muchos problemas para enfrentarse a tipos como Kevin Garnett, Tim Duncan o Pau Gasol. La escasez de centímetros puede ser un déficit importante para un talentoso guerrero como es Sullinger.

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