Esta noche o nunca

Esta noche es la noche de LeBron James. Quizás el día más importante en la vida del astro de Akron. En sus 9 años en la NBA, nunca antes había tenido una oportunidad tan favorable para ganar el anillo. Nunca había tenido un match ball.

Las críticas han hecho todo lo posible por destrozarle. Le han restregado cada vez que han tenido ocasión el hecho de no tener un solo anillo en su haber. Se le han vendido como un jugador chaquetero, por cambiar Cleveland por Miami. Se le ha martilleado una y otra vez por basar su juego en un físico prodigioso, olvidando lo sumamente bueno que es este chico. Se han quemado camisetas suyas en Ohio. Sus eliminaciones en Playoffs se llevan celebrando desde hace no pocos años, entonando a modo de burla eso de “No rings for The King”. Y en definitiva, se ha convertido en el jugador más odiado del planeta (aunque sí, quizás haya hecho algún que otro mérito).

No obstante, LeBron, inmune como Aquiles, ha pasado por encima de todo eso, y ha demostrado sobradamente que es el mejor baloncestista del momento. Hoy tiene la chance de romper con ése mito que dice que un equipo en el que juegue él no puede ganar el campeonato. En frente, los jóvenes Thunder de Oklahoma.

A pesar de todo, no es complicado imaginar a los chicos de Scott Brooks ganar en el American Airlines Arena teniendo en cuenta que en todos los partidos que han perdido en esta serie han mantenido la mecha hasta los últimos instantes del encuentro. En el Game 4 del martes Russell Westbrook se encargó de tirar por la borda con una falta incoherente una de las mejores actuaciones individuales del año. Sus 43 puntos, con una serie de 20 de 32 en tiros de campo, hicieron que OKC se mantuviese con vida hasta el final. El partido autoretrata a Westbrook, tan capaz de destrozar una defensa como de perder un partido en unos segundos. Pero no hay que cebarse con él: es un error humano, comprensible.

Siempre cuestionado, pero Erik Spoelstra sigue dando la cara.

Excelente Spoelstra, que se ha encargado de comprimir toda la tormenta (los Thunder) a sólo un par de truenos (Durant y Westbrook), nunca mejor dicho. Ni Harden, ni Ibaka, ni Sefolosha, ni Perkins han rendido como es habitual en ellos. El joven entrenador se ha ganado con creces seguir al mando del barco de South Beach. Su gestión de los egos que componen el Big Three y el rendimiento defensivo que le ha sacado a esta plantilla merece un aumento de crédito en su puesto de trabajo. Además, ha conseguido que sea difícil hablar de fracaso en el superproyecto de Miami: 2 años, 2 Finales.

Mención especial para Shane Battier. El veterano alero ha sido el Factor X de estas Finales. Mientras que en el resto de Playoffs ha promediado 5’6 puntos y un 30% en triples, en los cuatro partidos disputados en estas Finales alcanza casi 12 puntos y nada más y nada menos que un 63% de acierto en los 19 triples que ha lanzado. Importantísima también la incorporación de Chris Bosh. Recuperarlo ha sido clave para los Heat. Tal vez el cuento no sería de esta forma sin él en pista. 

Pero esto no ha acabado. Nunca con Kevin Durant de por medio. No obstante, para ganar hoy en Miami van a necesitar algo más que suerte. En primer lugar necesitan a Durant y/o Westbrook anoten como lo hacen en una noche normal. Que entre ambos sumen es imprescindible casi siempre para OKC. Sin embargo, los puntos clave son otros dos:

 a) Que James Harden sea el de siempre. El de la barba. El escolta formado en Arizona State llegaba a la gran final con unos promedios de 17’6 puntos con un 44% en triples. En estas series se queda en 10’8 puntos con un 28% desde el perímetro.    

El eco popular de James Harden es innegable, y su talento también. Pero las Finales le están quedando grandes.

b) La defensa: los Thunder necesitan como el agua esa hacer gala de esa telaraña defensiva que construyen en su Oklahoma City. Ya demolieron así a San Antonio, pero en estas Finales la cosa no está siendo igual. Los pupilos de Brooks suelen comer mucho de los puntos al contrataque, propiciados por pérdidas que provocan con una fuerte defensa. Es importante que hoy defiendan con machete en mano y logren correr la pista.

Análisis y números a parte, todas las miradas estarán puestas en LeBron James. Al fin y al cabo es su noche. Vive por, y para el anillo, y jamás estuvo tan cerca de él. Así que hay mucho que esperar hoy de un jugador ya absolutamente antológico. El más dominante del último lustro con mucha diferencia. Si consigue 29 puntos ó más en lo que queda de Finales, se unirá a Allen Iverson, Michael Jordan, Hakeem Olajuwon y Shaquille O’Neal como los únicos jugadores en anotar 700 puntos en una postemporada. Decidme si eso es historia o no. Decidme si 3 MVPs son historia o no. Esté o no entre los mejores de la historia, si hoy se cumple el guión de manera normal, ya nadie podrá volver a decir eso de “Sí, pero LeBron no tiene anillos”.

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