La segunda bala

American Airlines Arena (Miami, Florida). 9 de Julio de 2010. “Estos tres reyes vienen aquí para ganar anillos. Pero no uno… ¡Cuéntanoslo, LeBron!” decía con orgullo el speaker. “No uno. No dos. No tres. No cuatro. No cinco. No seis. No siete. No ocho…” respondía con firmeza LeBron James avivando a la multitud que se daba cita en la fiesta de presentación del mostruo de tres cabezas que acaba de convertir automáticamente a los Heat en contenders.

La constelación de estrellas era motivo de sobra para ser optimista, pero obviamente, James, Wade, Bosh, y todo el que estaba allí sabía que estamos en el siglo XXI, y que en nuestros tiempos es casi imposible ya no que un equipo gane tantos anillos seguidos, si no simplemente que opte al campeonato durante tanto tiempo. Las oportunidades se miden en balas, y de momento los Heat ya han gastado una. Pero esto no lleva connotaciones negativas, más bien al revés. La segunda bala de los Heat está mucho más medida. La baja de Bosh les merma mucho, pero en líneas generales llegan mejor al momento de apretar el gatillo. Y la culpa de ello la tienen dos causas principales: la defensa y el nivel de LeBron.

Discutido desde el principio Erik Spoelstra sigue aguantando el permanente vendaval de críticas. Son ya 17 años vinculado a la franquicia de Florida para un chico que empezó trabajando en tareas de scouting y análisis de vídeo. Quizás ése (el tema de los vídeos) sea el secreto de que este joven entrenador (sólo 41 años) de madre filipina haya convertido a la de Miami en la mejor defensa de la liga. El año pasado ya era temible, pero este año la defensa de los Heat es una telaraña absolutamente asfixiante. De hecho, Miami es el segundo equipo que menos puntos permite a los rivales en estos Playoffs. Sólo 85 puntos, y a nada de los 84’91 que permiten los Celtics. Además, son el equipo que menos asistencias permite en postemporada, y uno de los que provoca más pérdidas. La labor de Spoelstra sigue, y seguramente seguirá, bajo sospecha, a pesar de haber logrado el mérito de consumar la convivencia de Bosh, Wade y James en la pista sin aparentes problemas.

LeBron James sigue haciendo puré cualquier hándicap, cualquier récord y cualquier equipo a la vez que muerde sin cesar la eterna soga en su cuello. El domingo en Indianápolis demostró por enésima vez que es el mejor jugador del planeta. Su cuerpo y su atletismo constituyen un apoyo fundamental de su juego, pero es sólo un matiz dentro su variadísima paleta de colores. Controla hasta el último atómo del juego. El debate y las encuestas que hubo en las semanas previas a la entrega del MVP me parecen un insulto al baloncesto. Sus detractores adoran a Kevin Durant, debaten sobre si a LeBron le quedan menos neuronas o menos pelo, y critican sus continuas sobreactuaciones en la cancha ignorando que la sociedad americana es puramente superficial. Pero el fanatismo y el odio no pueden romper la punta de un lápiz que sigue escribiendo historia: James ya suma 3 MVPs (incustionables, uno por uno) e iguala a tres auténticos mitos como Larry Bird, Magic Johnson y Moses Malone.

Afortunadamente para Miami, el nivel estratosférico de LeBron oculta la temporada de Dwyane Wade y Chris Bosh. Ambos han tenido su campaña más floja en muchos años. El tema de D-Wade no es para preocuparse, pues todos sabemos que se convierte en un jugador especial en postemporada, pero el caso de Bosh es complicado. Un complejo desgarro estomacal en el Game 2 deja a los Heat sin él durante un plazo indefinido. Los Heat ya notaron en el Game 3 la laguna que deja el ex del los Raptors en su pintura, pero entre Ronny Turiaf, Joel Anthony, Udonis Haslem y los minutos de 4 de LeBron trataran de compensar su momentánea ausencia.

Pese a que pueden aportar en defensa, Turiaf y Anthony son jugadores muy limitados. Pero Udonis Haslem es distinto: la relación calidad precio del ala-pívot no es mucho peor que la de Mercadona. Es como pagar 30 céntimos por un botellín de la mejor cerveza. El corte en su ceja derecha en el partido del domingo le da un aspecto aún más áspero a un tipo que extrañamente es natural de la glamurosa ciudad de Miami. Eso habla del compromiso de un hombre que además lleva toda su carrera jugando en los Heat y que es el único superviviente del equipo campeón de 2006 junto a Wade. Su temporada ha sido muy mala, pero sus pick&roll valen oro y tiene un tiro realmente fiable en momentos calientes, como demostró en el último cuarto del domingo.

Udonis Haslem es más importante de lo que parece para Miami

El resto del reparto es irregular. Mario Chalmers sigue sin ser el que quiere Spoelstra. Pero tampoco necesita que sea un ”playmaker” de libro, ya que LeBron es el base real de este equipo. Shane Battier está ya limitado. Pero un perro viejo nunca sobra. Aporta lo que lleva aportando toda su vida, la defensa, y su abono permanente a la plaza de la esquina del perímetro siempre es una buena opción para que Wade o James abran el balón en penetraciones con tráfico. Mike Miller aún no ha justificado ni una vigésima parte del contrato que acordó con los Heat hace 2 veranos. Tristemente, parece que Miami nunca amortizará ese dinero, y que el escolta no volverá a ser el que fue, al menos en esta franquicia. Otro a tener en cuenta desde la banca es el rookie Norris Cole.

El caso es que Miami Heat, otra vez, llega como uno de los máximos favoritos al anillo. Ese objeto que se esconde cuando ve cerca los dedos de LeBron James. La primera bala se gastó en un mal tiro, impreciso. Pero como bien advertía LeBron aquel 9 de Julio, la pistola de este Big Three tiene muchas muchas balas en la recámara. Pese a la perfección y la experiencia de San Antonio y la juventud y la potencia de Oklahoma, los Heat dependen de sí mismos para redimir o no la derrota del año pasado. No hacerlo sería (sí) un fracaso. De momento, deberán pasar por encima de un equipo con trabajado y con fondo como Indiana Pacers. La serie, que está 2-2, viaja esta noche a Florida. Veremos qué planes tiene el destino para la segunda bala de Miami Heat.

PD: un par de datos relevantes sobre el dominio de LeBron:

A) Es el jugador que más veces ha liderado a su equipo en puntos-rebotes-asistencias en Playoffs en toda la historia de la NBA. 22 veces más y nada menos. El segundo es Larry Bird con 13.

B) El balance de -474 puntos de Miami con James en el banquillo constituye el peor ratio de un equipo de la NBA sin un jugador en pista. Lo que denota lo importante que es para los Heat.

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