Crónica de una muerte anunciada

Crónica de una muerte anunciada. Os prometo que odio utilizar tópicos y frases hechas cuando escribo, pero existen pocas expresiones que definan mejor lo acontecido hace un par de días en Nueva York. Lo de Mike D’Antoni estaba cantado. Mucho estaba tardando la capital del mundo en devorarlo. Termina así el periplo de D’Antoni, con un suspenso evidente, un resultado muy diferente al que se pronosticaba cundo llegó hace casi 4 años a la Gran Manzana. Las razones son muy obvias (mala defensa, falta de un base de verdad…), pero incluso se pueden dejar todas a un lado, y simplemente observar los resultados. Los Knicks, a quienes muchos ponían entre los mejores del Este en diciembre, están novenos de la Conferencia con un pésimo balance de 18 victorias y 24 derrotas, y han ganado sólo 4 de sus últimos 13 partidos. De hecho, el otro día les pasó Milwaukee, un equipo “del montón” que daba ya la temporada por perdida, y que se ha encontrado con posibilidad de acabar la temporada en zona de Playoff, además de haber conseguido hace apenas 48 horas a uno de los escoltas más en forma de la liga: Monta Ellis. Ojito si congenia con Jennings… aunque lo veo complicado.

D'Antoni nunca llegó a sentirse cómodo en el Madison, un escenario de ensueño que le causó pesadillas.

Pero volvamos a lo de D’Antoni. El crédito se le ha acabado a su bigotillo, o al menos en la Quinta Avenida. El entrenar a aquellos divertidos Suns de Nash, Marion, Stoudemeire o Diaw da mucho margen, pero el margen no dura 4 años. Por las manos de D’Antoni han pasado muchas plantillas distintas en estas últimas 4 temporadas, aunque quizás ninguna verdaderamente competitiva como la que los Knicks tienen ahora, pero a pesar de ello, la falta de buenos resultados y la brutal presión mediática han acabado con él. El boom de Jeremy Lin le hizo mantenerse en el banquillo neoyorquino, pero finalmente ha tenido que ceder. Soprendentemente no le han despedido, sino que ha sido un consenso, pues él mismo ha sido el primero en dejar el cargo, “por el bien del equipo”. Decía Gonzalo Vázquez antes de ayer en twitter que el proyecto de D’Antoni giraba en torno a Felton. No sé si es así, pero la química y la imagen de los Knicks nunca fue mejor con D’Antoni que en esos principios de la temporada pasada.

La situación es ahora caótica. El vestuario está muy agrietado. El principal tumor parece ser Carmelo Anthony, cuyos lazos con Amare Stoudemeire siguen prendiendo de un hilo, y de quien se rumoreaba que se habría opuesto a la contratación de JR Smith hace unas semanas. Por si fuera poco, hace un par de días, una fuente cercana al círculo de Carmelo filtraba su intención de ser traspasado, rumor que inmediatamente fue desmentido por su agente. Mientras tanto Lin parece mantenerse al margen, pero nadie puede ser indiferente a lo que está pasando en NY, y más con la pérdida de hype que ha sufrido el californiano-taiwanés en las últimas dos semanas con las vueltas de Carmelo Anthony y de Baron Davis. Está claro que ese vestuario está fragmentado, y veremos a ver cómo acaba esto. De momento llega Mike Woodson, que llevaba año y medio como asistente de D’Antoni. No le conozco mucho, pero de él sé que le da bastante importancia a la defensa y que en sus 6 temporadas en Atlanta sólo ha pasado en dos ocasiones de primera ronda. Veremos qué pasa, pero el futuro de los Knicks no deja de estar envuelto en una nube negra llena de incertidumbre.

Un saludo!

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