El caníbal

23 años. 1’91 metros. Asesino en serie.

Es la ficha técnica o el informe que yo haría de Derrick Rose si estuviera preparando un partido contra Chicago Bulls hoy en día. Y es que el base, original de la propia capital de Illinois, tiene para mi una cualidad que hoy en día poseen únicamente 3 o 4 jugadores de la liga. A mi me gusta llamarlo canibalismo, y me refiero a esa habilidad para arreglárselas para anotar sin pierdad de cualquier manera posible cuando el balón quema, esa capacidad para que la sangre no te hierva en esos momentos. No es ningún secreto que D-Rose’s got it.

En los Drafts de los últimos 20 años sólamente hay 4 números 1 que han llegado a disputar una final de la NCAA: Chris Webber, Elton Brand, Greg Oden y Derrick Rose. Nuestro chico, como ya sabéis es el ejemplo más reciente. Transcurría como es habitual cada mes de marzo la emocionantísima fase final del baloncesto universitario americano. En los 6 partidos que disputó en total, Rose promedió 20’8 puntos, 6’5 rebotes, 6 asistencias y casi un robo y medio, para llevar a los Tigers de Memphis a la gran final. Se cargó además en la semifinal a la superprestigiosa UCLA, que por entonces contaba con jugadores hoy consagrados plenamente en NBA como Darren Collison, Russel Westbrook, Luc Mbah a Mute o Kevin Love, con 25 puntos y una bestial segunda parte. Memphis perdería después la final nacional frente a Kansas en un partido que tenía totalmente cerrado, pero en aquel marzo del año 2008 ya se empezaba a vislumbrar que Rose era un jugador diferente.

Podría poner millones de ejemplos de este tipo. Hablar de cuando en abril de 2009 igualó el récord de anotación de un rookie en su primer partido de Playoff (que ostentaba Kareem Abdul Jabbar) con 36 puntos a Boston, ganando épicamente en el Garden. O hablar sin irnos más lejos de cómo los Bulls llevaron los Celtics al séptimo partido de aquella eliminatoria de la mano de Rose. Podríamos repasar también uno por uno de los numerosos partidos que ganó con tiros clutch el año pasado. O hablar de su brutal exhibición con 44 puntos en Atlanta en los últimos Playoffs, para recuperar el factor campo y desatascar la eliminatoria. O de cómo apuñaló una vez tras otra en los momentos decisivos a los competitivos Pacers en primera ronda. Y así podemos seguir horas y horas…

Lo que le hace más letal, en mi opinión, es el extensísimo catálogo de canastas imposibles que tiene. Te las puede meter de todos los colores. Su gran mejora en el tiro en los últimos dos años le convierte en perfectamente capaz de lanzar de 3, teniendo además un super-fiable tiro de media distancia. De sus penetraciones, ¿qué vamos a decir? Las mejores de la liga, sin duda. Además le ayuda esa brutal velocidad con la que es capaz de recorrer la cancha. Pero lo que realmente hace a Rose diferente son esos tiros a una mano con izquierda o derecha que te hace pensar que es imparable. Son tiros complicadísimos, pero Rose parece tener una facultad especial para ello, y los convierte un día sí y otro también por mucho Josh Smith, Ibaka o Garnett que se le ponga delante.

Pero vuelvo al kit de la cuestión. Lo que en el fondo, me ha inspirado a escribir estas líneas es el escandaloso tiro que le clavó en toda la cara a Brandon Jennings (que hizo una pedazo de defensa, todo hay que decirlo) para que Chicago saliese vivo de Milwaukee tras un choque apretadísimo. Unas horas después, los compañeros de nbamaniacs.com (recomiendo la web desde aquí, por cierto) dedicaban un artículo a un estudio hecho por John Schumann, especialista que escribe para NBA.com. En la estadística, Derrick Rose aparecía como el jugador con mejor porcentaje de acierto en los tiros realizados en los últimos 10 segundos del último cuarto o de la prórroga. Con 3 tiros acertados y sólo uno fallado. Y eso que no contabiliza muchos partidos que Rose decide en los momentos clave del partido (aquí os dejo esta maravilla que se sacó el otro día en Philadelphia: http://www.youtube.com/watch?v=Ea9gAoK0kxU ). En cuanto vi esta estadística se me vino a la cabeza el partidazo que a finales de enero disputaron en Miami los Heat y los Bulls. Ganaron los locales por un apretado 97-93, pero el manual de canastas que desplegó Rose en el tercer y el cuarto cuarto no se me quita de la cabeza. Desde aquel día no he cambiado de opinión: Derrick Rose es, posiblemente junto a Kevin Durant, el jugador con más sangre fría de toda la liga, y si tuviera que darle a un jugador el balón en las últimas posesiones de un partido, ese sería Rose. El caníbal, el depredador. Pero, bueno, qué voy a deciros de un chico que con 23 años es MVP de la mejor liga de baloncesto del mundo, qué voy a deciros de un baloncestista que firma un contrato de 200 millones de dólares con Adidas… Como decía un comentarista de la ESPN el otro día durante un partido: “You can stay confortable if you are a Bulls fan and Rose has the ball in his hands”

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