La auténtica situación de los Lakers

Los Ángeles Lakers llegan a la tercera semana de la temporada con un balance de 6 victorias y 4 derrotas. La temporada pasada, la cuarta derrota del año fue ante Indiana Pacers, en el Staples, después de un partidazo de Roy Hibbert. El récord de los californianos entonces era de 13-4, es decir, llevaban más del doble de victorias que hoy. La situación, sin embargo, no es ni mucho menos apocalíptica, o al menos no se habla tanto de ello. Es como si fuera algo normal. Quizás si esto hubiese pasado el año pasado la prensa tendría martirizados a Kobe, Pau y compañía.

¿Qué ha pasado? Pues ha pasado que, según todo el periodismo relacionado con la NBA, en los últimos 7 u 8 meses, los Lakers se han “autodestruído”, como decía en un artículo Antoni Daimiel. Yo no comparto esa opinión. (Y que conste que Daimiel es un ídolo para mi, y le considero uno de los pocos periodistas objetivos y serios de éste país, además de un “cultureta” de mucho cuidado).

Todo empieza en Mayo, cuando, después de pasar algún apuro en primera ronda ante Nueva Orleans, los Lakers se enfrentan a Dallas Mavericks. Los Mavs eran un equipo veterano, pero que había hecho una gran temporada regular, gracias en parte a la adquisición de Tyson Chandler el verano anterior, un tipo que les daba la seriedad defensiva que llevaban necesitando desde hacía algunos años en el puesto de 5. Además Dirk Nowitzki, jugador franquicia de los tejanos, estaba de dulce.

Sobre el papel, los Lakers eran favoritos. Y quien diga lo contrario es que miente. Analistas, expertos, gurús… todos daban por favoritos a los de California para pasar a la Final del Oeste en las porras internaúticas que se hacen una vez terminada la primera ronda. Pero resulta que, contra todo pronóstico, Dallas Mavericks gana la serie 4-0. Gran trabajo de Rick Carlisle. Imparable Nowitzki. Terry, Barea, Stojackovic y compañía metiendo triples a pares. Pero sobre todo mal Lakers, muy mal.

L.A. queda entonces en una situación un tanto crítica. En teoría sólo es una eliminación de Playoffs. Pero, ¡ojo! Phil Jackson se despide. Y no sólo eso: durante la serie aparecen rumores de una posible ruptura de Pau Gasol con su novia, y se dice que es Vanessa Bryant quien ha inducido a la chica de Gasol a romper la pareja. En seguida tanto Kobe como Gasol lo desmienten, pero cierto es que la relación entre ambos empieza a estar algo tensa. Y por si fuera poco, Magic Johnson, que no se moja más porque no puede, deja caer su opinión en unas declaraciones pocos días después de la eliminación del equipo: hay que hacer un gran traspaso, una renovación. Si no recuerdo mal, pocos días después, Mitch Kupchack (GM de los Lakers), dice que no descarta optar por la opción que proponía Magic. Las miradas, claro está, se centran en Gasol.

Paréntesis para el lockout. La historia continúa en diciembre de 2011. Días después de haberse solucionado el cierre patronal presente en la liga, se abre oficialmente el período de traspasos. El 9 de diciembre, a eso de la 01:00 de la madrugada en España, queda confirmado un traspaso a tres bandas entre Hornets, Rockets y Lakers que involucra a 6 jugadores y que acabaría con Chris Paul en L.A., Pau Gasol y Lamar Odom en Houston y Luis Scola, Kevin Martin y Goran Dragic en Nueva Orleans. Sin embargo, la NBA dos horas más tarde, veta el traspaso, como dueña de Nueva Orleans Hornets, por cosas del límite salarial (no lo llegué a entender muy bien, así que lo dejo ahí).

¿Y ahora qué? Gasol y Odom ya se sienten carne de traspaso, pero Lakers aún se los tienen que quitar de encima. Lamar no tarda en reaccionar: “No sé si acudiré al entrenamiento, lo dudo. Uno no quiere estar en un sitio donde no le quieren. Intentaré contestarles con la misma moneda”. Días después, los Lakers, traspasan a Odom a Dallas guardando una excepción de 8`9 millones (salario de Odom) para, supuestamente, fichar a Dwight Howard.

Dos semanas más tarde los Lakers no han conseguido ni a Howard ni a CP3, han regalado a Odom, tienen a Gasol con el autoestima por los suelos, y para colmo sus vecinos, los Clippers, han formado un equipazo y les ganan los dos partidos de pretemporada. Por cierto, me gustaría denunciar desde aquí el chovinismo y el excesivo patriotismo de muchos aficionados y muchos periodistas que ponían a los Lakers de criminales para arriba por intentar trapasar a Pau, y se las daban de sorprendidos. No sé a qué vienen éstas quejas, no es nada nuevo que los jugadores en la NBA son pura mercancía.

En fin, el caso es que Los Ángeles Lakers han empezado la temporada con Mike Brown en el banquillo, y lo cierto es que, bajo mi punto de vista, a los Lakers no les va tan mal con él. Cierto, van 6-4, pero, con Andrew Bynum fuera durante los 4 primeros partidos por sanción. Con el 17 en la cancha, los de California mejoran a 4 y sólo 2 derrotas (en Portland y en Denver). La mejora del equipo con Bynum es muy notable, mucho. Durante los 6 partidos que ha disputado, promedia casi 19 puntos y 15’7 rebotes (ojito a la lucha encarnizada por ser el mejor rebotador del campeonato: Bynum vs Love vs Howard), y salvo que su tobillo se lo impida otra vez, estará a finales de febrero en el AllStar de Orlando. Si alguien quiere una prueba de que Bynum está explotando que mire quién es el 5º jugador más eficiente de la NBA.

Pau Gasol ha respondido bien a la historia de su “no traspaso” a Houston, y a la ya habitual lluvia de críticas que le cae encima temporada tras temporada en Los Ángeles, aunque no está jugando como nos tiene acostumbrado. Promedia 16’7 puntos  y 9’3 rebotes por noche, y es el 9º jugador con más eficiencia de la NBA, pero los que le seguimos desde hace muchos años, sabemos que puede hacerlo mejor, debe ser más agresivo y asumir más tiros. Además, su popularidad ha decaído mucho. Dudo que sea All-Star éste año.

Mike Brown lleva el equipo mejor de lo que creemos. Está consiguiendo sacar algo de consistenica del banquillo (principal dolor de cabeza de Phil Jackson durante los últimos 3 años): con Barnes en 8 pts y 5 rebotes (aunque últimamente el problemático alero está jugando de titular), Blake también en 8 puntos,Troy Murphy aporta… pero sobre todo probando a rookies que, más o menos, están cumpliendo. Y en esto de probar novatos sí que era bastante cerrado el “maestro Zen”. Además, los Lakers dan muestras de haber aumentado la intensidad y defensa con respecto a otros años. De hecho, son el 5º equipo que menos puntos permite a sus rivales. Ahora bien, el problema de Brown está en ése extraño elemento llamado Kobe (y perdonádme utilizar la expresión referente al mítico Robert Horry).

Kobe Bryant es, sin ningún tipo de duda, el jugador más difícil de tratar de toda la liga. No conozco a Kobe, ni soy licenciado en psicología, pero, por experiencia, por lo que dicen cantidad de expertos, y porque consiguió que sacar de los Lakers en su día primero a Shaquille O’neal, y luego a Phil Jackson (que luego volvería), sé que Kobe Bryant no es ningún angelito. Es un jugador que lo ha ganado todo, y que ha sido considerado (y algunos siguen haciéndolo) como el mejor jugador del mundo, e incluso ha habido quien se ha atrevido a ponerlo por encima de Michael Jordan. Su ego, lógicamente, es gigantesco. Esto hace que por mucho Lebron, mucho Kevin Durant y mucho Derrick Rose que domine la liga, Kobe siga siendo el peso más pesado de todos los gallitos de la NBA.

Cuando éste verano los Lakers contrataron a Mike Brown, en seguida, corrieron ríos de tinta acerca de cuál sería el rumbo de los Lakers éste año, y la gran mayoría de opiniones coincidían en que Brown daría el timón del barco a Kobe Bryant, como hizo con Lebron en Cleveland, y pondría en él toda responsabilidad. La sorpresa es que Brown no le ha “hecho la pelota” tanto a Kobe, y ha optado por la disciplina. Y ahí es donde Brown debe tener cuidado, el carácter de Kobe hace que la relación sea tensa, y esto no es beneficioso para los Lakers.

Kobe está incómodo, y se nota. Y es una pena, porque su físico está este año con él (a pesar de que arrastra problemas en la muñeca desde el primer partido por una compleja caída), como explicó precisamente Antoni Daimiel durante la primera restransmisión de la temporada, en un tiempo muerto del Lakers-Bulls . Después de 3 operaciones en su rodilla derecha en los últimos 8 años, éste verano, Kobe encontró una última alternativa. Le recomendaron un doctor en Alemania que conocía un tratamiento que conseguía regenerar los tejidos. Con esto del lockout, Kobe ha tenido un tiempo estupendo para recuperar su rodilla, y está a tope. Decía Daimiel, que era la primera vez en 4 o 5 años que hacía la pretemporada con el resto de la plantilla.

Pero lo cierto es que “Black Mamba” va a lo suyo. Pese a que su anarquismo dentro del campo se camufla con las 6 asistencias que promedia, el de Pennylvania se tira 23 tiros por noche. Está chupón, muy chupón. Se le ve descontento, como ausente. Antes del inicio de temporada su matrimonio estuvo al borde del precipicio (además, ya dio a saber que estaba muy decepcionado con la directiva tras el traspaso de Lamar Odom, muy amigo suyo). Ahora, hace la guerra por su parte. Pese a todo, Kobe debe reconsiderar lo que hace e intentar cambiar para facilitar las cosas a sus Lakers. Si quiere igualar en anillos a Jordan, debe ser lo suficientemente inteligente como para saber que tiene a la mejor pareja de interiores de la liga jugando para él. Como ya dije en un análisis breve de la temporada de la franquicia californiana: Kobe, tú decides.

Los aficionados de los Lakers deben dejar de pensar hipotéticos intercambios para traer a Dwight Howard: si Kobe Bryant vuelve a ser el de los tres o cuatro últimos años, y la suerte es respetuosa con la salud de Gasol&Bynum, no veo por qué los Lakers no pueden estar en las Finales de la NBA.

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